Es claro que cada vez el conocimiento es un elemento esencial para el desarrollo de un país globalizado y particularmente es un valor propio de vital importancia para nosotros mismos, así logramos definir que el conocimiento es la creación de competencias y habilidades, resultado de un proceso sistemático de transformación de datos a elementos significativos para las personas dentro en un contexto. Ligada a la enseñanza y aprendizaje, tiene 3 ejes de combinación: información, contexto y experiencia (Ponjuán Dante, 1998).

Es un proceso complejo bajo los parámetros de permanencia y transmisibilidad en el tiempo y espacio, factores quebrantados en el nuevo paradigma de la sociedad de la información, contexto necesario para entender el conocimiento con una nueva mirada, el tema es ¿cómo adquirirlo en este nuevo escenario del siglo XXI?
Es claro el proceso de transformación que vive la sociedad y que ello genera cambios en el contenido de los conocimientos aún más especializados y complejos (Fullan, 2002). Las nuevas tecnologías de la información y comunicación (Tics) han modificado la transferencia del conocimiento a través del establecimiento de la hipermedialidad, que dispone de nuevas formas de orden y accesos: hoy se debe aprender a buscar, encontrar y seleccionar la información con el uso de sus competencias tecnológicas.
Desde esta perspectiva, el problema de accesibilidad a la información, radica en la actualización permanente o capacitación de nuestras competencias, específicamente de nuestras capacidades para el eficiente uso de las tics como medio para obtener lo que deseamos, pues bien los expertos aseguran que actualmente el capital del conocimiento instalado en las distintas disciplinas se multiplica por dos cada cinco años (Moller & Rapopart, 2003).
Algo preocupante para quienes no han actualizado sus prácticas continuas de trabajo y a pesar de entender que es imprescindible, no lo realizan. Punto de encuentro de lo que hoy se puede denominar el “universo de brechas” entre los que dan significado a la información, controlan los medios y se capacitan versus los que se restringen a recibir datos aislados.
Considerando que en nuestro país, el tema de accesibilidad es cada vez mayor, no asociamos esta brecha desde el aspecto técnico y físico, sino de este antagonismo de las personas que teniendo al alcance de sus manos el “mundo tecnológico y comunicacional”, optan por ser espectadores de los medios actuales y que Joan Ferres (2008) narra como la alternativa sólo de “entretención y evasión” casi como quien se alimenta de “golosinas o de toxinas”.
Por otra parte, existen los que poseen una sensibilidad y un interés diferente de lo que sucede, se capacitan permanentemente, son protagonistas del contexto y lo “viven”, logrando convertir la información en conocimiento y por ende, “enriquecen a su vez el espíritu”.
Tenemos ante este nuevo concepto de brecha, dos alternativas de accionar frente a este ya impuesto contexto y considero que para vivir hoy, sólo tenemos una clara línea de donde debemos apuntar, el tema es encantarnos y seducirnos con lo que hoy es la capacitación, las comunicaciones y las tecnologías.
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